Letter of Protest ESP

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EL COLEGIO DE MICHOACÁN, A.C.

Centro de Estudio de Geografía Humana

17 de enero de 2016

La Piedad, Michoacán

 

Maestro Mario Emilio Gutiérrez Caballero

Titular de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria

Presente.

 

Estimado maestro, los que suscriben la presente, queremos manifestar nuestra oposición al PROYECTO DE NORMA OFICIAL MEXICANA PROY-NOM-199-SCFI-2015, BEBIDAS ALCOHÓLICAS–DENOMINACIÓN–ESPECIFICACIONES FISICOQUÍMICAS, INFORMACIÓN COMERCIAL Y MÉTODOS DE PRUEBA, ya que tanto la redacción de algunos puntos, como el espíritu que los animan, no son claros, son excluyentes, atentan contra el patrimonio económico, bio y sociocultural de muchos productores de agave, violan sus derechos y los condenan a la desaparición.

Si el PROYECTO se presenta para “acotar la comercialización engañosa” de bebidas alcohólicas que se comercializan en México, con la “finalidad de evitar un daño inminente en la economía de los consumidores”, por la vía de “eliminar la confusión en los mismos a través de proporcionarles información veraz y comprobable respecto de los productos que se adquieren”, entonces con esta propuesta no se consigue.

Hace cuatro años con respecto al PROY-NOM-006 en el que se definía el Tequila, pero no se diferenciaba entre el 100% y el 51-49%, se proponía que a fin de estar acorde con el espíritu de las Denominaciones de Origen en el mundo, debía definirse al “Tequila” como una bebida obtenida de la destilación de mostos extraídos únicamente del Agave tequilana Weber variedad azul, a los cuales no se les adiciona ningún otro azúcar. Es decir, que sólo la bebida 100% de ese agave debería ser protegida por la Denominación de Origen Tequila, y no el “tequila-ron”.

En ese sentido, si este PROY-NOM-199-SCFI-2015 pretende proporcionar información veraz y evitar confusiones, “para prevenir inminentes daños económicos” de los consumidores, según se reitera en el número 1 del apartado I de la MIR en cuestión, es importante que la redacción sea clara y el contenido preciso, de tal suerte que se eviten insinuaciones o malos entendidos. El escenario plantea que el problema de las bebidas apócrifas y que provocan la confusión en los consumidores está en todas aquellas bebidas que no son Tequila, Tequila 100%, por ejemplo, dando por sentado que la definición de estas bebidas es precisa, no se presta a confusión ni hay elementos para pensar que en algunos casos se induce a engaño a los consumidores. No obstante de los problemas acusados en el PROYECTO ninguna bebida se encuentra exenta, además que la proposición “Los destilados con DO versus los demás” no va a la raíz de aquéllos.

A continuación algunos ejemplos.

 

  • En el apartado 7, numeral 7.2.10 del PROYECTO se define el Comiteco como una bebida alcohólica obtenida de maguey, y nunca se menciona que decir maguey equivale a agave o mezcal, como si se reservara el vocablo agave para bebidas con Denominación de Origen.
  • En el apartado 7, numeral 7.2.19 se define Raicilla también como una bebida obtenida de maguey, y además de indicar que se elabora en Jalisco y Nayarit, pero no hay evidencias de su destilación en Nayarit, sino sólo en algunos municipios del Estado de Jalisco.
  • En el numeral 7.2.1. del mismo PROYECTO se define el Komil como una bebida alcohólica producida fuera de las denominaciones de origen que utiliza como materia prima algún agave. Cierto que en náhuatl el vocablo “komil” [pronunciado cómil], “comil” [cómil] o “comilli” [comíli] refiere a una “bebida alcohólica” o “bebida embriagante”, sin embargo, lo que no resulta claro es ¿de qué tipo de alcoholes se trata? ¿Cuál es su origen? ¿Es un fermento o es un destilado? La voz “komil” [cómil] no tiene difusión, representación social ni existen evidencias del uso de este término por algún grupo humano en los últimos siglos para referirse a alguna práctica cultural, es decir, no es una palabra de uso común ni que haga justicia o forme parte del patrimonio cultural o del acervo lingüístico de algún colectivo.

 

En consecuencia, el costo de posicionamiento de una marca con esa expresión tendrán que cargarlo quienes de manera cotidiana, y en muchos casos con profundas raíces históricas, han venido actualizando el saber hacer de sus respectivas bebidas, productos nobles, genuinos, artesanales y tradicionales. El posicionamiento de un término que cubre a muchos destilados ha sido lento y complicado. Ya se imaginará lo que puede suceder cuando al consumidor se le diga que una bebida elaborada de agave no es agave, sino otra cosa.

Ése es uno de los problemas que en esta coyuntura se está configurando, ya que se pretende que los destilados que no son ni tequila, ni mezcal, ni bacanora y tampoco raicilla –que recibe un trato especial-, y por ende no cuentan con una denominación de origen ni una marca colectiva que los proteja y distinga en los mercados, tendrán que cambiar para evitar, según se afirma, que se confunda a los consumidores.

Cuando se utilizan este tipo de términos como el de Komil, el consumidor resulta más confundido, debido a la ambigüedad y confusión a que se presta, puesto que podría tratarse lo mismo de un rompope, de un tequila o de cualquier otra bebida que embriague de acuerdo con la traducción.

Sostenemos que en caso de que este PROYECTO entre en vigor de esta manera, se traduciría en la imposibilidad para un productor de aguardiente de agave, destilado de agave, licor de agave, vino mezcal, ostente en el etiquetado, en la presentación de bebidas o en su publicidad el vocablo agave, la fotografía de la planta, cualquier imagen alusiva, signo o referencia, pues se corre el riesgo de una permanente sospecha de que la especie representada o indicada en la botella corresponde al Agave tequilana Weber variedad azul,  por ejemplo.

Se trata, por tanto, de una propuesta que excluye, limita o imposibilita el que bebidas alcohólicas elaboradas en los mismos territorios con denominación de origen (DO), pero también en otras zonas que no cuentan con DO, se inserten en los mercados locales, regionales y nacionales para la comercialización de sus productos, puesto que en realidad lo que se pretende es que NO utilicen el vocablo agave, sino Komil.

Además de ello, no existe evidencia de que en el proceso de confección de este PROYECTO se haya consultado abiertamente a esos pequeños productores para contar con su aval en la sustitución del vocablo, un asunto elemental.

Por último, si la bebida que todos estos productores elaboran se obtiene de la destilación de los mostos fermentados ‘de la materia prima vegetal’ Agave, no tienen por qué mentir llamándola Komil. Las cosas por su nombre. Los nombres científicos fueron establecidos precisamente con el objetivo de evitar confusiones respecto a la identidad de las plantas y permitir la comunicación precisa sobre ellas independientemente de las variaciones en los nombres locales o comunes, y a las variaciones debido a los idiomas usados.

Por ello, señor Director le solicitamos Que NO SE APRUEBE este PROYECTO y que se reelabore, asegurando la participación de los actores excluidos, sobre todo pequeños productores y académicos. La elaboración de Proyectos de Norma Oficial Mexicana, debe ser participativa y representativa.

Todos estamos de acuerdo que estas bebidas necesitan regulación y que hay bebidas que atentan contra la salud de los consumidores, su economía y además los engañan. Justamente por ello, requerimos de normas coherentes, detalladas, claras, incluyentes, y con bases no sólo económicas, sino a partir de realidades concretas, las cuales muestran que es mejor apostarle al reconocimiento de la diversidad biocultural que a su eliminación.

 

Atentamente

Paulina Machuca          Colegio de Michoacan
Esteban Barragan         Colegio de Michoacan

Pedro Jimenez Gurria    Mezonte

David Suro-Piñera         Tequila Interchange Project
Ana Valenzuela Zapata  Signo Tequila

José de Jesús Hernández López. El Colegio de Michoacán A. C./CIESAS Occidente

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